domingo, 29 de mayo de 2011

Recuerdos

  Recordar... Una de las grandes capacidades del ser humano. Porque todos tenemos un pasado, el cuál nos convierte en lo que somos. Y ese pasado está formado por millones de momentos, algunos escondidos en lo más profundo de nuestra mente, dispuestos a aflorar cuando menos lo esperamos... Tal vez a causa de una pequeña notita escondida entre las páginas de uno de tus libros de texto, o por ese insignificante saquito de tazos que te regaló aquel chico que tanto te gustaba en tu infancia. Tal vez al escuchar de nuevo aquella canción cuya letra ya habías logrado olvidar, o al dempolvar una carta de lo que en su día fueron vistosos colores unidos a una promesa de amistad eterna... Diversos son los motivos, y diversos los sentimientos desencadenados. A veces rabia, impotencia,  por no poder volver atrás... Otras alegría, paz, por tener entre tus manos la prueba de que aquello existió, fue real... Y casi siempre melancolía, una pequeña punzada en el pecho, una sensación imposible de describir, algo que te desestabiliza durante unos segundos, te altera y te calma al mismo tiempo, sin saber exactamente por qué...
  Es entonces cuando deseas volver atrás en el tiempo, hacer tantas cosas que no hiciste, o por el contrario, haber esperado un poco más, solo un poco, para otras.
  Es cuando te preguntas dónde estarán todos aquellos que un día tuviste que dejar atrás, aquella persona la cuál juró que sería "para siempre" y, sin embargo, el destino no lo hizo posible.
  Es cuando aparece esa chispa de esperanza mezclada con el deseo de que vuestros caminos un día se vuelvan a cruzar, aunque sólo fuera por un intante, el tiempo justo y necesario para escuchar aquello que más ansías oír: soy feliz... y
núnca te olvidé.

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